Quizás, es tiempo para Milagros.


Eso es lo primero que se me viene a la cabeza, una vez que releo la reciente historia de mi vida. Esto, que ha iniciado y que ni siquiera yo he de explicarme fácilmente. Si bien, yo he quedado un poco encandilado, supongo que no había encontrado una actitud semejante en bastante tiempo. Es como si la música nuevamente tuviera un sentido menos consolador y más inspirador para mí. ¿Puedes ver lo que quiero decir? Ojalá pudieras acercarte y no pegarte con el monitor que tienes en frente, solamente abrir tu mente y tu corazón a que te pierdes dentro de mis ojos, solo un instante. A que puedes sostener mi hombro un segundo para palpar que soy real, tan real como lo eres tú.

No deberías formar parte de esto, no debería estar mencionándote. Teniendo en cuenta las altas probabilidades de que esto sea otro cruce que al cambio de luz de transito seguirá como si nunca hubiese existido. Sobre todo porque esta acción quizás no justifica los medios, y que bueno, estás enamorado, o algo similar. Nótese que mi exceso de detalles evidencia mi inseguridad sobre lo que estoy sintiendo, en este momento. Pero no, no tendré miedo. Esto no es exponerme, es solo acercarme. No dejaré que me toques, eso puedes jurarlo. Sólo me quedaré aquí sentado en tu subconsciente, esperándote en las noches para que cuando te acuestes a dormir, me dejes ver que te está yendo bien.

No podría pedir más que eso, estoy acostumbrado a los príncipes ocupados, a esos ídolos llenos de agujeros y a los soldados heridos en batalla, no te preocupes, quizás no eres tan novedoso después de todo. Sólo sé que he estado pensando, y pensando, pero el que tenga tu nombre en la cabeza no quiere decir que eso lleve a algo. Quizás, el milagro consiste en que - como casi siempre ha pasado - yo pueda ayudarte en algo que necesites, en que pueda iluminar un poco cualquiera de tus temores o dudas, y así puedas caminar tranquilo junto a quien amas, o a quien ames, lo importante es que yo estaré

detrás de ti.

Está Escrito.


Estas sencillas palabras, me superan. Son grandes como montañas, altas y fuertes como murallas, incluso a veces... llegan a ser impenetrables por la conciencia humana. Generalmente, ninguno sabe a dónde va.

No es sino hasta que comienzas a coleccionar pequeños mensajes del destino, que te das cuenta del inmenso plan al que perteneces; y no, no me mires así. No estoy tratando de escribir sobre una doctrina religiosa, no es social, no es política, podría ser filantrópica, pero esto es mucho más denso. Algunos optan por decir que "es mejor lo que sucede" o que "pasa lo que tiene que pasar", que las cosas "ocurren por algo", porque nos quedamos allí, con los pies sumergidos apenas hasta los dedos... en la orilla de esa inexplicable agua profunda. Nadie va a la razón del suceso, y quienes osan adentrarse en las aguas, casualmente, salen llenos de respuestas equivocas. Finalmente, se hace fácil pensar que lo que sucede es contrario al destino deseado, y no se valoran las cosas que se necesitan, sobre las que se quieren y aún... no se obtienen.

Entonces, si bien es cierto que vivimos en un mundo caótico, donde la gente ya no se ve a los ojos, y nadie se sostiene la mano, es importante reflexionar que esto podría - después de todo - no ser un problema global, sino más bien... un problema personal. Las personas se han cansado, y han llenado sus cabezas con elementos que si bien no están del todo mal, les impiden ver más allá. Todo esto, ara la tierra del corazón para que se dé el miedo, el odio, se pierda el valor y sobretodo, muera el amor. El corazón del hombre se encuentra en un estado corrupto, solitario, como una vieja silla de metal, oxidada, donde nadie quiere sentarse. Puesto que el oxido, aparentemente no tiene reparo.

¿Qué puedes hacer tú? Podrías hacer muchas cosas, pero mi mensaje es uno solo: Descúbrete, Búscate, Encuéntrate. Verás, que eres una persona valiosa, no por ser lo que los demás quieran de ti, tampoco por ser lo que tú quieres ser por complacer a los demás, sino por ser lo que tú, en el fondo, quieras ser. Detente y has recuento de tu pasado, así obtendrás respuestas. Lleva cuenta de las señales que reconoce tu corazón, y podrás tener una esperanza fuerte de lo que vendrá para tu futuro. Reconoce tu camino presente, como lo que necesitas sobre lo que deseas, y así al aprender a usar lo que necesitabas, podrás conseguir lo que quieras.

Como una caricia en la base del cuello; inesperada. Es esa gota armónica que cae en el regazo de la flor, y perfectamente se posa como rocío con una función inmensa que empieza desde un ambiente tan reducido. Algunas señales son fáciles de descifrar; la monotonía te invita a juntar las piezas de tu ya constituida colección, el olvido te invita a esforzarte en recordar lo importante de tu pasado puesto que actualmente no puedes lidiar con tu propio presente; la soledad, te invita a compartir contigo mismo el descubrimiento de tu propio ser, para una vez aceptado salir a ser descubierto por alguien más. Tómalo, por ti.

En realidad, quien me ha enviado aquí está complacido, no desea realmente que sepamos lo que sucederá, porque allí radica la intención primera. Es una cuestión de fe, que parte desde sí y se expande a través de cada cosa que tocamos, cada respiro que tomamos y cada palabra que decimos. Una inmensa cadena de pequeñas consecuencias, que ya han sido armonizadas en una sincronía mayor. ¿Crees que puedes contrariarlo? Adelante, inténtalo y te perderás del camino. La intención es que confíes, que una vez más dejes caer tu cuerpo sobre tu cama, seguro de que para ti es un lugar de paz, así como el que te observa deja caer sobre ti la condición mortal, confiado en que a la final..

Tú creerás.

Soy yo.


Es probable que muchas personas lean esto, también podría hacerse algún día una película sobre lo que he escrito... No sólo aquí, sino las palabras sobre las que camino en mi día a día. Siempre he tenido claro que llegaré a ser grande, y lo sé. Pero tú estás por comprobarlo. No dejes que mi atrevimiento insulte a tu humildad y espíritu conservador. Deja todo eso en la puerta, y ven a leerme.

Podrás leer muchas historias, podrás visitar muchos lugares, pero ese sabor que no sabes cómo nombrar, ese soy yo. El que se queda en tus labios y te estimula la punta de los dedos, para que desates tu odio, tu furia, tu pasión o sencillamente tu condición mortal sobre mis líneas fuertemente pensadas. No me olvidarás, y cuando leas tu última historia pensarás en mí, y en lo mucho que amas u odias mi sabor en tus manos. Ven, porque sólo aquí me encontraras desnudo, directo frente a ti, con mis piernas cruzadas en el suelo... sólo esperando a que la señal de tu ceja haga deslizarse a mi rodilla, y puedas ver mi plenitud cuando puedas sentir que me tocas con tu mirada.

No soy un ícono aún, y admito mi humilde posición mientras permanezco en la sombra de lo exclusivo. No pretendo aturdirte, menos espantarte, sólo quiero seducirte y tu sabes que quieres dejarte. La sensualidad radica en los sentidos... y es de ángeles tocar traviesamente a los mortales para que volteen y se detengan. Aquí no hay juicios, sólo una nota que es difícil de olvidar, y que te dice un poco más sobre lo que vendrá. Así que sigue allí, sigue leyendo... No tengas miedo, la piel es piel y lo demás...

es eterno.

Extraño


Abrí la llave, sólo como una forma de conseguir un poco de tranquilidad debajo del agua tibia, sintiéndome abrazado por el espesor del vapor que comenzaba a formarse en aquel instante, entre las resbalosas y blancas paredes de mi ducha.

No tardé demasiado en alistarme, mis cortos pantalones se deslizaron pronto a dejar mis muslos dispuestos a recibir aquel calor tan necesitado, mi franela salió rápidamente por entre mis brazos extendidos hacia arriba, y ya solo era cuestión de cruzar la puerta de vidrio que me separaba de la tentadora y relajante caída de agua tibia. Entré, y fue una sensación enormemente relajante, nada como lo que estaba por venir. Mi cabello mojado se sentía demasiado bien, pasar mis manos por mi cabeza, acariciándome a mi mismo en círculos, fue fantástico.

Puse un poco de acondicionador mientras me dispuse a tomar el jabón con fragancia a jazmín - uno de mis favoritos, luego del de avena - y comencé a frotar mis brazos, para luego ver como mis tobillos se sintieron antojados de caricias, tomé entonces una posición adecuada para llegar a ellos, y seguí enjabonando mis piernas en forma ascendente. En pocos minutos, mi cuerpo yacía todo enjabonado y brillante, la luz que atravesaba la pared de vidrio hacia que mi ducha luciera tal como una mina de diamantes, brillante, traslúcida y húmeda.

Me puse en pie nuevamente, para lavar mi cabello y dejar que el agua en su recorrido lavara el jabón en mi piel, al hacerlo, sentí que un fuerte calor me invadía, esta vez no era el aire ni la presión del vapor, no era la temperatura del agua, venía desde adentro de mi. A modo de reacción, solté el jabón y me abracé por la cintura, mis manos quedaron cercanas al inicio de mis glúteos y podía sentir el jabón que bajaba de mi espalda deslizarse por ellos. Fue extremo, pero fue muy caliente. Casi involuntariamente mis brazos se fueron a mi cuello, y mientras uno acariciaba mi rostro y se me antojaba llevarme los dedos a la boca, la otra mano se paseaba entre mi cuello y mi pecho aún lleno de burbujas.

Cerré mis ojos, y toda esta ola de vapor cubrió mi cuerpo. Mis manos pronto comenzaron a deleitarme con caricias más y más profundas, mis labios los mantenía mordidos para no emitir sonido alguno que rompiera con aquella sincronía entre mi cuerpo y el agua que jugueteaba entre mis muslos, el sonido de las gotas que se lanzaban desde mi espalda, y el fuerte chorro de agua tibia que caía en el final de ella. Ya no había jabón, se había deshecho entre tanta agua y piel, mi corazón retumbaba en mis oídos, casi tan fuerte como el caer del agua. Abrí mis ojos y vi mi cuerpo, en ese momento vi a mis manos como si no fueran mías, y por unos segundos estuve tratando de recuperar la respiración, luego de una fuerte sacudida que tuvieron todos mis músculos, contraídos y ahora relajados. Mis rodillas casi se sueltan al sentir aquella marejada de placer implacable azotándome, me levanté en los dedos de los pies mientras dejaba caer un poco la espalda hacia la llave de agua, la cual no dejaba de darme aquella cantidad de agua tibia tan colosal.

Fue como jamás me había sentido, en situación similar alguna. Imaginé que alguien me observaba y que podía manejar mis impulsos para obtener aquella escena pasional al costo de mi cuerpo desnudo estremeciéndose de placer entre el agua y el vapor, para una satisfacción tan misteriosa como mutua. Anhelé por un instante aquel sabor a desconocido, que por unos segundos pude sentir recorriendo mi cuerpo. Fue una ducha como ninguna otra, que sólo me hace querer encontrar a aquél que me imaginó a través de una pared de cristal

salpicada de agua tibia.

Esto fue Inesperado


Inesperado no porque no lo esperara, más bien... sería porque no pensé que ocurriría así ni en un momento como este. No hoy, quizás... tampoco de la forma en que se dio. Mira, cambia esa expresión, que esto no es una frase triste, por el contrario... es inesperada, pero es algo hermoso. Dices que tu vida va a pasos agigantados, quizás, no te habías dado cuenta de que en 8 segundos ocurre un beso, cae una lágrima, se parpadea 14 veces, se toma aire profundamente, o se pierden los sentidos, en 8 segundos se explota de placer, o se gana enorme decepción, son tantas las cosas que ocurren al margen tan sólo de 8 segundos... que 1 minuto se hace toda una vida, y estos días... una eternidad que avanza con largas y agiles piernas.

El 2009, fue un buen año, lo fue porque te conocí, lo fue porque pasaron muchas cosas antes de ti, y contigo. También pasaron muchas otras sin ti, y pasaron otras en ti plenamente sin mí. Doy gracias por todas ellas, como dije hace un par de minutos: "No cambiaría nada. No estaría dispuesto a arriesgarme en perder mi presente por cambiar cualquier cosa de mi pasado, todo es valorado y aprendido.". Todo lo entiendo bien, no te juzgo por absolutamente nada, quiero que lo tengas claro. Tus secretos más oscuros, jamás lograrán asustarme. Ya te he dicho, durante las últimas horas, todo lo que pienso referente a tu pasado inmediato, y a lo que hace que hoy, seas quien eres. Te abrazo mientras te hablo, porque sabes que mi corazón es quien te habla.

Te quitas el crédito, y es cómico, al menos... a mí, me parece tierno. Pero no existen mentiras entre nosotros. Sabes que no hay lugar para las excusas tontas, pero tampoco hay juicios. Tú siempre me has mostrado tu corazón, teniendo en cuenta que me lo vendió un amigo, un hermano, de ambos. Por él, estamos hoy juntos y nos conocemos, pero las posibilidades de conocerte serían tan infinitas como seguramente... difíciles. Por eso, le doy gracias a Dios de haber llegado hasta ti, aquella vez cuando tímidamente nos vimos, y dejamos pasar tanto tiempo, para saludarnos de nuevo.

Yo, sí pensé que serías una persona especial al extremo. Mis dudas no existieron, porque quien te trajo a mi conoce mi espíritu, y sabe que no podría haber traído a alguien que no estuviera apto para verlo y entenderlo. Llegaste, y me viste. Ambos nos vimos, es cierto... no hicimos nada, al menos no en el primer instante. Luego pasó el tiempo, y sí... no podría negar que te cortejé, aunque a diferencia de tus otros casos, yo no esperaba realmente algo distinto a que sencillamente me dejaras coexistir junto a tu corazón, sin necesidad de nada más.

Tú, finalmente, lograste demostrar lo que ya el aire traía. Gramo a gramo dejaste correr tu pesado corazón sobre mis manos blancas. Yo lo sostuve y le canté despacio. Nunca supe que escribiste algo, hasta hoy. Tampoco tú supiste, que yo también lo hice. ¿Y ahora? Me paro frente a ti y sonrío, porque me siento feliz de recordar lo valioso que eres en mi vida. Lo importante que eres para mí. Y que, pase lo que pase, entre nosotros...

No existe la distancia.

Voy de tu Mano


Y en esta hermosa mañana, cargada de Sol; pasaste una vez más frente a mí. Yo estaba sentado en el suelo y me sentía algo desorientado... tú me miraste con los ojos llenos de alegría, y mi corazón se llenó de tu amor en ese preciso instante. La sincronía de nosotros dos, sencillamente fue algo imposible de describir. Enseguida, reconocí que siempre he estado enamorado de ti, desde que era un niño pequeño, y venias a visitarme todo el tiempo, aunque en realidad siempre estuviste ahí. La forma en que te sentabas al borde de mi cama, o cuando me abrazabas con fuerza mientras me quedaba sólo en mi habitación. Siempre estuviste, y yo siempre te amé.

Hoy, afortunadamente te vi nuevamente. Y no tardaron en asomarse lágrimas en mis ojos al reconocerte. Fue fácil olvidar las preocupaciones que tenía, y ese sentimiento desorientado de mi mismo. Sustituirlo por el agua llena de luz que derramabas simbólicamente sobre mi espíritu, con tan solo mencionar mi nombre en voz baja, olvidaba que tu ternura es mi propia ternura, y que eres tu el caballero que esculpió mi corazón. Si bien, no te había visto en un largo tiempo, siempre te había sentido a mi lado, y lo sabes.

Este día, es de esos en los que siento que puedo hacer lo que quiera, que no hay tiempo, no hay espacio, sólo estamos tú y yo en nuestro eterno y perfecto amor. Porque sé que tú me llevas de la mano, y cuando estoy cansado me tomas entre tus brazos, que eres quien me da las alas con las que he de volar, y eres quien asiente su cabeza cuando veo a alguien que me altera el ritmo del corazón. Tú, eres parte de mí, y yo... ciertamente soy tuyo en todos los sentidos. Hoy decidí dedicarle unas sencillas y honestas palabras, al más sublime dueño de mi corazón, a ese héroe fiel que jamás me abandona, y por quien clama mi espíritu incluso cuando no me doy cuenta.

Eres tú la luz que hace florecer en mí, el jardín de esperanza donde he de danzar en mis sueños más supremos. ¡Gracias! Gracias por llenar de ti todo lo que me rodea, y por darle sentido a mi vida, por estar aquí conmigo, noche y día. Gracias por siempre ser mi escudo, ser mi maestro más estricto pero también el único que me ama sin límites. No podría pedir nada más que lo que tú designes para mí. Hoy al verte, siento nuevamente la sangre transitar por mi mano, sosteniendo la tuya... o más bien, tu... sosteniendo la mía.

Caminaré, y sé que es probable que me distraiga, que aun busque cosas que tú no me das directamente, pero a donde sea que vaya, tú vas junto a mí. No temo nada, no hay peso en mi pecho, más que el de un enorme jardín floreciente que has sembrado dentro de mí. Te amo y es incomparable con lo que tú me amas a mí. Gracias por mirarme hoy, acercarte, y levantarme de mi sombra, sencillamente, eres maravilloso.

No me resta más que decir, que te amo con todas mis fuerzas, y que soy feliz de ser parte de ti. Aunque he sufrido, también he sido feliz, y cuando los ángeles son enviados a la tierra,

deben aprender a vivir.

¿Eres tú?


¿Es cierto que me estás mirando? Ojalá mis ojos pudieran ver lo que mi corazón en este momento me está detallando; una escena bastante cálida, debajo de este antiguo árbol colmado de orquídeas coloreadas por el sol. Es temprano aún, y tú has caminado y madrugado para sentarte junto a este ciego... ¿Sólo para mirarme? ¡Vamos! Dime lo que deseas, porque agotadores han sido mis caminos hasta que mi corazón por fin haya encontrado este oasis dentro de mis propios pensamientos. Un cuerpo celeste que brilla sobre su propia órbita, así puedo sentirme a veces cuando me quedo sólo, pero veo que tu eres similar... bastante similar a mí.

No sé si lo recuerdes. Aquella vez, hace tiempo. Cuando caíste frente a mí, sentí que moría al ver tu cuerpo desfallecer... Entonces, me di cuenta de que en ese momento, era por ti que podía vivir. Desde entonces, me propuse extender mis manos a ti, sin importar lo que sucediera, el tiempo no pasaría sobre mi mirada fija sostenida por tu sonrisa. Esos labios delgados que tanto he de desear. No llores ahora, por favor... Sólo déjame mirarte a los ojos, y quedarnos así un largo tiempo. Sé que estoy ciego, y que en realidad no puedo verte, pero déjame pretenderlo al menos un momento.

Hace unas noches atrás, me pediste disculpas por parecer distante. Yo, sigo dándote las gracias. Para mí, a veces es suficiente sentir tu espíritu cercano... aunque no estés a mi lado. Si es reiterado lo mágico que siento que te rodea, también lo es la bendición constante que sentí al escuchar tu voz por primera vez... Aquellas noches de verano en que largas fueron nuestras conversaciones, y que mi ardiente corazón encontró tu voz como una brisa fresca y revitalizante, fueron sin duda una prueba de la magia que podía evidenciarse en las chispas naranjas que emanaba tu cuerpo blanco y delicado en frente de mis ojos, casi ciegos.

Yo recuerdo aquellas imágenes, aunque borrosas, ciertas. Es gracioso que nos hayamos conocido en el mar. En tu mar de sentimientos, de emociones encontradas. Yo, sólo quería quedarme contigo, no importaba que no tuvieras ojos para mí, al menos mientras yo si pudiera sentirte. De algún modo, me alegra que eso sea nuestro pasado, hoy. Que hayas aprendido a sobrevolar las oscuras aguas de tu propio corazón, y que nunca hayas olvidado a este que tanto te amó.

La gente es ciega, tal vez, no lo sé... lo que sé es que yo lo soy. O al menos lo he sido. Sólo me aferro a la esperanza que mi padre me dio, dentro de mi corazón reposa esa luz, que espera salir algún día y permitir luz a mí alrededor. Aún deseo ese sabor cítrico que tienen tus labios, y deseo abrir mis ojos, y verte desde mi pecho... a través de mis manos sobre tu rostro. Quería hablar contigo, y en realidad ni yo entendía muy bien de qué... Al principio, pensé en que podría sugerir un cambio en nuestra cotidianidad común, en que nos acercáramos un poco más, quizás... volar. Pero, creo que lo mejor es dejar las cosas como están. Yo sigo siendo ciego, y tú... seguramente tienes otras cosas en qué pensar.

No quería dejar un día más, sin decirte lo mucho que valoro tu cuerpo sentado junto al mío. Esa palabra y ese gesto tan tierno que tienes cuando me sientes cerca. El estar aquí, escuchando esto... al borde del llanto de tu tierno corazón.

Sólo quería saber, ya que tú sabes quién soy yo... el que está perdido de alguna forma en ti. Si eres tu quien podría perderse algún momento,

dentro de mí.

Solo


Y fue Silencio, y fue oscuridad.

No se necesitaron demasiadas palabras, ni demasiadas acciones. Fue sencilla la forma en la que mi realidad se transformó en un frío y solitario bosque invernal. Era de noche, y la luz de luna llena bañaba las ramas tiesas y terroríficas de los altos arboles que se levantaban a mi alrededor. Este lugar, se me hacía conocido.

Antes de estar aquí, sólo recuerdo muchas voces, mi cabeza aturdida sostenida entre mis dos manos, ambas buscando la forma de silenciar esa manada de aflicciones. ¿Qué es lo que me preocupa?, en realidad no lo sé. Este es un momento bastante crítico. Seré sincero... Siento muchas cosas, y la mayoría, no son buenas. Mientras me doy cuenta de esto, mi cuerpo se divide en dos, y esa mitad simétrica de mi integridad, se desliza hasta caer en el suelo como un trozo enorme de goma inerte, derretida y muerta. Entonces, sólo tuve una pierna, un brazo, medio par de labios... un sólo ojo. Tan sólo media cabeza que mantener lejana de aquellas voces.

Aún no era de nadie. Ni siquiera fui tuyo realmente, puesto que nunca quisiste tomarme. Es triste ver, como desde el principio me dieron las gracias y se dieron la vuelta. Incluso esa vez que alguien me tomó, supo devolverme e insistió porque hiciera que jamás nunca ocurrió. Ya debería estar lo suficientemente acostumbrado, al menos a este devenir absurdo que me ha rodeado estos últimos meses. Este caminar perdido, sin saber sin son sueños, ilusiones, o sencillas tonterías. Cortado, los tropiezos son más comunes cuando se tiene una sola pierna.

A veces sueño, conque un hechicero me encontrará, y con su amor logrará convertir mis lágrimas en una suerte de medicina que podrá devolverme mi otra mitad. Incluso, podría ser él también una sola pierna, y un sólo ojo... preciso para unirse a otra mitad como yo. Y ser juntos un sólo corazón. Me molesta un poco esa brisa irónica que acaricia cualquier pensamiento tibio que surque mi mente dentro de este ambiente tan increíblemente frio. Suspiro un poco, ese poco de aire... me dice que sólo cuento con mi propio aliento.

No pensé que se perdería tan pronto ese segundo intento al mirar. Fue bastante rápido que dejaste de sostener mi mano y simplemente, fue un golpe en el hombro el que me demostró que sencillamente, no había nada más que ver allí. El intentar encontrarte, y encontrar con que ya habías caminado lejos... al menos lejos de ahí. Dijiste que siempre estaría en tu corazón, que nunca nada cambiaría... y ni siquiera puedes leer lo que te digo, menos entenderlo, ¿cierto? Esa es una pregunta vacía, para mí mismo. Uno de los más grandes creyentes, pero con muy pocas probabilidades de expandir su fe.

Existe acaso... ¿una justificación para esto? Un vasto sentimiento de tristeza, solamente. ¿Cómo pude ser tan ingenuo, nuevamente? Pensar que podría habitar en tus ojos, en tu hombro o incluso en tu pecho... Nunca seré más que una historia fantástica, una anécdota divertida o una noche de frivolidades. Horas que no tienen fin, realmente, no persiguen un fin. Es una sencilla existencia, que carece de vida... y que me arrastra con ella. Hoy, no me siento precisamente bien. No contigo, No conmigo, simplemente No.

Todo fue por un instante más,

silencio y oscuridad.

Pregúntame lo que quieras!

En esta cajita, atrévete a preguntarme lo que sea...!





También, puedes ir directamente aquí http://formspring.me/irrangell y ver mis respuestas.

;)